El pasado 3 de Marzo estuvo de paso por Madrid Al Díaz, integrante del dúo creativo SAMO© en las calles de Nueva York junto a JM Basquiat desde el final de los 70 a inicios de los 80. La iniciativa ha partido del artista urbano y galerista Balu (Canal Gallery) que ha diseñado varias iniciativas entre las que cabe destacar dos conferencias: la celebrada el viernes 3 de Marzo en Madrid en la galería amiga Swinton Gallery donde se contó con la colaboración de nuestro compañero Fernando Figueroa y la que se celebrará el próximo jueves 9 de Marzo en Canal Gallery Barcelona.

En esta nueva conferencia se podrá disfrutar de grandes historias de la mano de Al Díaz, su pasado como escritor de graffiti en el contexto del metro neoyorquino de los años 70, sus experiencias con Jean Michel Basquiat y desvelar algunos enigmas detrás del tándem SAMO©, así como profundizar actual la trayectoria creativa de Díaz.

Os dejamos algunas impresiones de Fernando Figueroa sobre el evento realizado en Madrid:

Gracias a la iniciativa del artista y galerista Balu y tras traernos el año pasado a Cornbread desde Filadelfia, hemos contado con la presencia en España de Al Díaz (Bomb I / SAMO©), un pionero que en 1971, con doce años, se inició en el Writing en Nueva York y que junto a Jean-Michel Basquiat, entre 1978 y 1980, emprendieron su pequeña subversión grafitera contra el mercado del arte, la sociedad de consumo o la sociedad wasp.

Este puertorriqueño de familia trabajadora, de raíces campesinas, con una vida nada fácil, superviviente de los años duros, rehecho con tacto carpintero, nos hizo partícipes de su experiencia, su pensamiento y su ilusión por vivir y compartir. La publicación del libro SAMO© since 1978 (2018), el documental Al Díaz like a Bomb (2022) o este periplo con Canal Gallery expresan claramente la merecida reivindicación de su porción de historia con la humildad de ir a hombros de la verdad, Su paso por Grant Librería, en un clima abierto, distendido, sin solemnidades y con mucho afecto, puso en valor la memoria histórica, frente al regodeo en la leyenda o la posverdad del marketing; y el peso del testimonio de los veteranos sin complejos de inferioridad ni delirios de grandeza para huir de estereotipos y tópicos que se asientan dentro de la subcultura y que hasta también esta misma genera con el tránsito y el olvido de las raíces por las nuevas generaciones.

En fin, una visita y cura de humildad que nos ayudó a tomar conciencia de las distorsiones que genera la absorción artística del Graffiti, los mass media o la industria, incluso el hiphopcentrismo o el bronxcentrismo afroamericano, a la hora de abordar el estudio del Graffiti como movimiento autónomo y multicultural en Nueva York, cuya intensa y dilatada historia previa a la aparición y el éxito del Hip Hop en los ochenta era más abierta socialmente, plural en ideas, creativa en fórmulas y transversal en gustos de lo que se supone.